Entrenamiento para afrontamiento de TFE ante un tribunal

TRIBUNAL

Entrenamiento mediante Realidad Virtual para mejorar la efectividad del afrontamiento de la defensa del Trabajo Fin de Máster (TFM) o de Grado (TFG). La persona entrenada será inmersa en una situación de exposición y defensa de su TFE ante un tribunal evaluador, cuyos miembros representan distintos estilos que van desde la amabilidad a la agresividad. La composición del tribunal será mixta, con dos profesores y una profesora. Después de exponer su TFE durante aproximadamente 10 minutos, la persona entrenada deberá responder una a una a las preguntas del tribunal durante un máximo de 20 segundos por pregunta. El recurso cuenta además con una serie de pautas e instrucciones que le permitirán realizar ejercicios reductores del estrés provocado por la situación y gestionar eficazmente la defensa del TFE. También podrá evaluar sus habilidades en esta situación y hacer un seguimiento de sus progresos.

Aplicación: Ese recurso está dirigido a cualquier persona que debe defender su TFM o también su Tesis Doctoral o Trabajo Fin de Grado, así como los usuarios interesados en trabajar sus habilidades de hablar en público. Asimismo, este recurso es de utilidad para las personas que tengan que dirigirse a una audiencia por distintos motivos como informar, persuadir, incitar o entretener.

El Recurso puede experimentarse directamente con el navegador en modo 360º tanto en equipos de escritorio como con dispositivos móviles. No obstante, es altamente recomendable una mejor experiencia inmersiva, la cual puede obtenerse ayudándose de unas gafas de Realidad Virtual con las que pueda conectarse mediante Mozilla Firefox (Oculus, HTC Vive, Daydream o Cardboard). En modo VR, para hacer click en un elemento debe mirar durante 3 segundos, si no dispone de mandos.

Ese recurso está dirigido a cualquier persona que debe realizar exposiciones en público (por ej., estudiantes que realizan la defensa de un trabajo de fin de estudios).

Es idóneo para explicar el concepto de habilidades sociales como la capacidad aprendida de percibir, entender y responder a las exigencias y demandas de las situaciones sociales de forma efectiva (ver Gil Rodríguez y León Rubio, 2011). Así, decimos que alguien es habilidoso cuando se da cuenta de las necesidades de su interlocutor, se pone en su lugar y responde de un modo satisfactorio para ambos. Las características esenciales del concepto de habilidad social son:

- Todos podemos aprender habilidades sociales, dado que implican conductas que se manifiestan en situaciones de interacción social y que pueden ser enseñadas y/o mejoradas mediante aprendizaje. Las habilidades sociales son una característica de la conducta no de la personalidad; no son una capacidad que sólo poseen determinadas personas extravertidas, comunicativas o simpáticas, sino que son un conjunto identificable de conductas específicas que todos podemos aprender, y que su probabilidad de ocurrencia está determinada por la interacción de factores personales y ambientales.

- Para lograr nuestros objetivos hemos de influir sobre nuestro ambiente social (lugar en el que nos relacionamos con los demás siguiendo unas normas), ya que el logro de éstos exige, en la mayoría de las ocasiones, que nos coordinemos con otros, que tratemos a los demás de un modo determinado, que los demás cambien su conducta respecto a nosotros, etc.

- Diferentes situaciones requieren también conductas diferentes. Es decir, nuestro comportamiento ha de adecuarse a los objetivos y a las demandas de la situación, lo cual requiere poseer y utilizar un amplio repertorio de conductas y evitar el empleo de patrones rígidos de comportamiento. Así, las respuestas que usted necesita para establecer eficazmente un contacto personal por teléfono son diferentes a las respuestas que necesitaría para comunicar eficazmente los resultados de un proyecto de investigación o intervención. Una conducta considerada como apropiada en una situación determinada puede ser, sin lugar a duda, inapropiada en otra.

- Es sinónimo de eficacia del comportamiento interpersonal. Poseer habilidades sociales aumentará las probabilidades de obtener resultados y logros más satisfactorios para todos los participantes en la interacción, dado que son comportamientos orientados a la obtención de distintos objetivos o recompensas: a) materiales, por ejemplo conseguir mejoras en el equipamiento, b) sociales, por ejemplo lograr el reconocimiento de los demás, y c) personales, por ejemplo sentirnos satisfechos con nuestro desempeño profesional, resolver problemas con los compañeros y usuarios, etc.

- Requieren combinar adecuadamente nuestros pensamientos, acciones y estados de ánimo o emociones, y adecuarlas a nuestro interlocutor y al lugar en que ocurre la interacción.

Respecto a los elementos que acabamos de mencionar es necesario apuntar lo siguiente:

- Pensamientos: cierta clase de conocimientos y pensamientos pueden facilitarle la ejecución de la conducta socialmente habilidosa, mientras que otros pueden inhibir y obstaculizar la expresión de dicha conducta; por ejemplo, pensar que se reirán de usted no le será muy útil para enfrentarse a un auditorio dispuesto a escuchar su charla.

- Acciones o conductas no verbales y verbales. Usted transmite mensajes y establece relaciones con los demás, tanto de forma verbal como corporal; sus gestos, su mirada, la expresión de su cara, con el tono de su voz, la velocidad con que habla, la entonación que le da a las palabras, etc., son conductas no verbales que puede emplear para repetir, contradecir, sustituir, complementar, acentuar o regular lo que se dice. La conducta verbal y no verbal debe ser combinada coherentemente para que nuestra comunicación sea eficaz, por ejemplo, al concluir con una serie de recomendaciones para el auditorio, no sólo es importante lo que decimos, sino también cómo lo decimos.

- Estado de ánimo o emoción. Para que nuestros mensajes sean efectivos es necesario que nuestro tono emocional se corresponda con lo que pensamos y decimos, de lo contrario nuestro interlocutor no nos creerá o se sentirá molesto con nosotros. Así, no es muy apropiado persuadir a un auditorio para que nos preste atención, diciéndole que la mayoría de los presentes no entenderán lo que tiene que decir porque se requieren conocimientos más profundos de los que poseen sobre el tema.

- Psicosociales. Para que nuestros mensajes sean efectivos es necesario tener en cuenta dónde se desarrolla la interacción y a quien nos estamos dirigiendo. Por ejemplo, al comunicar una información confidencial, procuramos hacerlo en un lugar reservado y adaptando el mensaje a los conocimientos y sensibilidad de nuestro interlocutor.

 

Aunque el objetivo original de este proyecto es la preparación para dar una charla en público, se ha tenido muy presente también la posibilidad de utilizar este material para ilustrar las relaciones existentes entre las emociones, los pensamientos y la conducta, pilares fundamentales de las aproximaciones neoconductistas a la psicología. Asimismo, puede emplearse también para explicar procesos fundamentales de la cognición e influencia social, como son los procesos de percepción social. atribución causal, disonancia cognitiva, cambio de actitudes y comportamiento, etc. Por último, queremos señalar que este recurso puede emplearse para ilustrar la evaluación y entrenamiento en habilidades sociales, y los procesos de aprendizaje social.

 

Esperamos que las personas entrenadas mediante este recurso sean capaces de hablar en público por distintos motivos (informar, persuadir, incitar o entretener), con confianza y sin experimentar miedo o ansiedad (según las puntuaciones del cuestionario incorporado en la plataforma; ver Bados López, 1991), logrando una valoración positiva por parte del auditorio tanto de la exposición como de las ideas y argumentos expuestos.

 

Este recurso puede ser empleado para realizar estudios en el ámbito de las habilidades sociales, las competencias de comunicación y la gestión del estrés. A modo de ejemplo, se podría estudiar el efecto diferencial del recurso en función del rasgo de miedo a hablar en público, o en comparación con otros procedimientos de entrenamiento para hablar en público, o en función del tipo de intervención en público (intervención con esquema, improvisada, memorizada o leída) y de la estrategia empleada (informar, persuadir, motivar o entretener). También se pueden analizar los efectos del entrenamiento, como por ejemplo comprobar si, tras la utilización del recurso, mejoran las competencias sociales o se reducen los niveles de estrés ante la situación ansiógena de hablar en público.

Se tiene previsto acompañar este recurso de un amplio repositorio de actividades complementarias para el entrenamiento.

Bados López, A. (1991). Hablar en público. Guía práctica para lograr habilidad y confianza. Madrid: Pirámide.

Gil Rodríguez, F. y León Rubio, J. M. (2011). Habilidades sociales: teoría, investigación e intervención. Madrid: Síntesis.